¿Te duele algo?

Hace unos días di una charla en la Asociación de vecinos de El Sobradillo para darles a conocer la consulta de nutrición del nuevo centro Neo Fisioterapia, situado en el mismo barrio. Al terminar, me quedé un ratito hablando con las vecinas de la zona (aprovecho para dar las gracias a todas por su cariñosa acogida) y una de ellas me preguntó cómo se nos había ocurrido poner una consulta de nutrición en un centro de fisioterapia. De ahí surgió la idea para esta entrada, en la que intentaremos ver qué relación pueden tener ambas disciplinas.

¿Te interesa?



Dolor, fisioterapia y nutrición


Muchas de las consultas al fisioterapeuta van motivadas por dolor muscular u osteoarticular, y es evidente que el dolor puede afectar a algo tan fundamental como la alimentación y casi siempre perjudicando una correcta nutrición, ya sea porque disminuya el apetito y con él la ingesta o porque, en un intento de aliviar el malestar que sentimos, nos "premiemos" con alimentos ricos en grasas y azúcares que, si bien de momento nos consuelan e incluso puede parecernos que disminuyen algo el dolor por la liberación de endorfinas que generan,  a la larga nos perjudican.

Por otra parte, una alimentación deficitaria en ciertos nutrientes y/o excesiva en carga energética pueden desembocar en patologías directamente relacionadas con el dolor muscular u osteoarticular que nos llevarían al fisioterapeuta. De modo que , como apoyo al tratamiento de fisioterapia, una reorganización de la alimentación puede jugar un papel muy importante.

En publicaciones del Harvard Medical School como "Biochemical and Nutritional Influences on pain" se revisan y exponen conclusiones sobre cómo la nutrición puede influir en el dolor crónico, afirmando que podría ser minimizado gracias a intervenciones dietéticas en enfermedades como la artritis reumatoide, fibromialgia, osteoartritis y migrañas, entre otras

Disminuir la inflamación


En la York University de Toronto se ha llevado a cabo un metaanálisis tras el que se ha concluido que los ácidos grasos omega 3 son un tratamiento de apoyo para el alivio del dolor en pacientes con artritis reumatoide, dismenorrea (dolor menstrual) y dolor articular secundario a colon irritable. El pescado azul y los frutos secos deberían por tanto estar presentes en la dieta de estas personas de forma importante. De todas formas, se advierte que las actuaciones nutricionales, aunque pueden disminuir el uso de antiinflamatorios no esteroideos, difícilmente pueden sustituirlos desde un principio, pues funcionan a largo plazo.


También la quercitina, flavononoide que encontramos en alimentos como manzanas, cebollas, té, bayas y algunas hortalizas ha sido investigada por proporcionar alivio en la artritis y se ha demostrado que actúa sobre dos enzimas directamente relacionadas con la síntesis de leucotrienos y, por tanto, con el proceso de la inflamación. Además de aliviar el dolor y la rigidez, actúa fortaleciendo el tejido conectivo, ayudando al mantenimiento de la estructura del colágeno y previniendo su destrucción.

Por su parte, la riquísima piña contiene una enzima, la bromelaína, que, además de ayudar al proceso digestivo por su capacidad proteolítica, ha demostrado su efectividad en la inhibición de la inflamación así como facilitando la curación de lesiones. Es interesante para inflamaciones agudas como lesiones deportivas porque parece ser que actúa más rápidamente que los anteriores nutrientes.

Otros alimentos con propiedades antiinflamatorias son las cerezas, por su alto contenido en antocianinas (sobre todo útiles para eliminar ácido úrico en casos de gota y para el dolor muscular causado por el ejercicio), especias como la cúrcuma y las isoflavonas de soja (sobre todo en dolor menstrual)


Alimentar nuestras articulaciones


Proteínas, vitaminas D y C (necesarias para la asimilación del calcio por el hueso y para la formación de colágeno respectivamente) y minerales como calcio, fósforo, magnesio, azufre y silicio, son esenciales tanto para la salud de los huesos como del eje osteo-articular.

Seguro que ya sabes que debes tomar calcio, fósforo, proteínas y vitaminas pero ¿te has parado a pensar lo esenciales  que son  magnesio, silicio y azufre para nuestras articulaciones? ¿Sabes qué alimentos te  pueden proporcionar estos micronutrientes?

Si no quieres que tus articulaciones sigan en perfecto estado o quizás que vuelvan a estarlo, además de visitar a tu fisioterapeuta, te aconsejo que no dejes de incluir en tu dieta alimentos ricos en magnesio (recuerda que este mineral afecta también mucho a los estados de ánimo, mejorándolos) como:

  • Frutos secos, como piñones y almendras. 
  • Semillas, como pipas de girasol y sésamo.
  • Legumbres, como  soja, judías, garbanzos y lentejas.
  • Cereales integrales, como trigo, arroz y avena.
  • Verduras de hoja verde, como espinaca, brécol y acelga.
En cuanto al azufre, la dieta nos lo aporta con los huevos,ajo, cebolla, carne y pescado y el silicio podemos obtenerlo por ejemplo del salvado de trigo, avena integral, espinacas, perejil y judías verdes

Recuerda que cuando cocemos las verduras la mayoría de las sales minerales pasan al agua de cocción, por lo que siempre os recomiendo utilizar  este caldo en sopas o potajes para aprovechar estos nutrientes tan necesarios para nuestra salud ósea.

¿Debemos evitar algún alimento si tenemos dolor articular?


En consulta he comprobado que, sobre todo en casos de dolor crónico, el evitar por completo el azúcar y las harinas refinadas y disminuir carnes rojas y lácteos supone un antes y un después para estas personas. 

Sin embargo, también hay alimentos que podríamos considerar saludables pero no lo son tanto en el caso de sufrir trastornos articulares, ya que contienen sustancias que favorecen la inflamación. Se trata esencialmente de las verduras pertenecientes a la familia de las solanáceas como el tomate, la patata, la berenjena y el pimiento (aunque no sea un alimento, también la planta del tabaco pertenece a este grupo... otra razón para no fumar). 

Estas hortalizas contienen glicoalcaloides tóxicos, como la solanina, para proteger a la planta de hongos bacterias y parásitos, pero cuya acumulación en el organismo humano afecta a las enzimas encargadas de activar una reacción por la cual las neuronas vuelven a su estado de reposo después de activarse; al dificultarse esta reacción, se producen espasmos musculares, rigidez músculo esquelética, debilidad y dolor.

Estos glicoalcaloides son más abundantes en las partes verdes de estos vegetales, por lo que se aconseja evitarlas (¿No has observado a veces partes  de las patatas verdosas? Retíralas, porque son las más ricas en solanina). A pesar de todos los detractores que tiene la manipulación genética de los alimentos, en casos como este ha servido para que cada vez la concentración de estos tóxicos en las solanáceas sea menor. De todas formas, no se recomienda a los que sufran de alguna enfermedad con componente inflamatorio que los consuman a menudo ni en grandes cantidades.


Por si esto fuera poco, las solanáceas también contienen un metabolito muy activo de la vitamina D3, cuya acumulación en las personas afectadas por enfermedades reumáticas como la artritis puede causar calcificaciones en tejidos blandos como riñones, pulmones, ligamentos o tendones a partir de calcio desviado de los huesos.


Si quieres comprobar si alguno de estos alimentos te está afectando, debes retirarlos de tu dieta durante una temporada y observar si  experimentas alguna mejoría en tus molestias articulares. Siempre será mejor que lo hagas aconsejado por un profesional para no sufrir carencias.

Como conclusión, te diré que no he encontrado aún alguna faceta de nuestra salud, y con ello de nuestra vida diaria, que no se vea afectada de alguna forma por el modo en que nos alimentamos. Por eso creo, como ya expuse en otro artículo, que sería necesario impartir nutrición en las escuelas e incluso tener una consulta especializada de nutrición en todos los centros médicos, sean cuales sean las especialidades que alberguen, pues a todas ellas serviría de apoyo.

De hecho, Javier Trujillo, fisioterapeuta de Neo Fisioterapia y yo, en el poco tiempo que llevamos trabajando juntos en este su nuevo proyecto, ya nos hemos derivado pacientes en ambos sentidos y los buenos resultados de esta sinergia seguro que no se harán esperar.

¿Qué me dices? ¿Te duele algo?




3 comentarios :

Robin Hood dijo...

Muy interesante. Nunca pensé que hubiera tanta relación entre alimentación y dolor en el cuerpo. Se suele decir que "somos los que comemos", y se demuestra una vez más.

María José dijo...

Hola! Interesante... mi madre tiene dolor en las articulaciones, y como buena canaria come papas de forma regular ¿podría sustituirlas por batata? gracias y saludos
María José

Cristina Abad dijo...

Hola Mª José
Tienes razón, si come papas en exceso podría cambiar parte de ellas por batatas, que no pertenecen a la familia de las solanáceas y por tanto no contienen solanina. De todas formas, si consume demasiadas papas, lo que le recomiendo es que las sustituya, al menos la mitad, por verduras y ensalada.
Un saludo

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