¿Ángeles o demonios? (I)

Dicen que" las personas no cambian con el tiempo, el tiempo te enseña cómo son"... 
Podría ser que con los alimentos ocurriera lo mismo, porque se me ocurren algunos a los que hace algún tiempo se consideraba "demonios" y ahora son "ángeles" y viceversa...

¿Vemos algunos ejemplos?

El huevo

Aún se oye denostar al pobre huevo como el causante de uno de los "peores males" de la sociedad actual: ¡el temido colesterol!

Efectivamente, la yema del huevo contiene colesterol, primordial para que el embrión se alimente y crezca, pero la ingesta de este colesterol apenas afecta al colesterol sanguíneo, por dos motivos: 
  • El huevo contiene un fosfolípido llamado lecitina que disminuye la absorción del colesterol
  • Numerosos  estudios científicos han demostrado que el aumento de colesterol en sangre (sobre todo del colesterol malo, el LDL), más que por el colesterol de la dieta, se produce por la ingesta de grasas saturadas y parcialmente hidrogenadas (grasas trans)
Algún día hablaremos con profundidad del huevo pues es un alimento completísimo y con una proteína de tal calidad que se utiliza como referencia para valorar al resto de las proteínas. Por ahora quedémonos con la idea de que todos los estudios realizados concluyen que, si no existen problemas metabólicos (en cuyo caso habrá que seguir las indicaciones del médico), el consumo de un huevo diario no aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular ni empeora nuestro perfil lipídico.

El pescado azul

Este es un caso curioso porque las recomendaciones  sobre él han dado más de un giro...

No hace mucho tiempo el pescado azul (sardina, caballa atún, salmón,...) fue tachado de poco cardiosaludable por su contenido en grasa, bastante superior al del pescado blanco (merluza, lenguado, rape,...), que se alzó en el puesto del más recomendado. 

Todo esto fue antes de que se empezara a hablar de "colesterol bueno" (HDL) y "colesterol malo" (LDL) porque ahora ya sabemos, como vimos al hablar de los omega 3, que las grasas del pescado azul son poliinsaturadas y  altamente cardiosaludables ya que disminuyen el LDL y aumentan el HDL.

Sin embargo, no hace mucho ha caído otra lacra sobre el pescado azul al hallar altas concentraciones de mercurio en especies de consumo habitual como el atún y el pez espada.

 Esto ocurre porque los metales pesados son contaminantes que se van acumulando en la grasa del pez. Cuanto más grande es la especie, más tiempo vive y más mercurio va acumulando (al no poder eliminarse), por lo que los especialistas aconsejan tomar pescado azul de pequeño tamaño como boquerones, sardinas, chicharros o jureles y más esporádicamente los de gran tamaño. Lo que nunca debemos hacer es renunciar a los beneficios que nos aportan, como proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega 3, vitaminas A y D y minerales como selenio, fósforo y yodo.

El chocolate

Parece el enemigo de cualquier dieta ¿verdad? Antes se tachaba sin excepción de las comidas saludables catalogándolo en el grupo de las golosinas, pero ahora sabemos que existen grandes diferencias en cuanto a propiedades nutritivas entre los diferentes tipos de chocolate.

Desde el punto de vista calórico, hay que reconocer que se trata de un alimento que aporta bastantes calorías (normalmente más de 500 calorías cada 100 gr) y en esto no se pueden establecer apenas diferencias entre el chocolate negro y el chocolate con leche (recordemos que el chocolate blanco no es en realidad chocolate, pues no lleva cacao).

Un chocolate negro contiene menos azúcar que el chocolate con leche pero más grasa, al incluir en su composición más cacao. Aún así, al ser éste  el componente que le aporta las mejores propiedades nutricionales, es mejor elegir un chocolate con un alto contenido en cacao (más del 70%), que presentará además la ventaja de poseer un menor índice glicémico.

¿Qué beneficios nos aporta el chocolate?
  • Flavonoides con importantes propiedades antioxidantes que, según investigaciones de la Universidad de Glasgow publicadas en la revista Nature, se absorben peor si se ingiere simultáneamente leche (ya sea formando parte del chocolate o no). Otra razón para optar por el chocolate negro.
  • Fibra dietética, cuya cantidad será mayor a mayor concentración de cacao en el chocolate
  • Polifenoles que contribuyen a disminuir la presión arterial y luchar contra la aterosclerosis
  • Minerales como magnesio, calcio, hierro, zinc, fósforo y potasio
  • Vitaminas D y E
  • Y, no menos importante... sustancias como el triptófano, feniletilamina y anandamina que producen sensación de bienestar e incluso lucidez mental.
Por tanto, si no hay otras contraindicaciones, una onza de chocolate negro al día es una forma agradable de terminar una comida equilibrada

(continuará)

5 comentarios :

marilo dijo...

Si es lo q yo digoooo, una onzita de chocolate no le puede hacer mal a nadie, pero claro lo difícil es ocmerse sólo una.... ainsss, con lo rico que está!

Anónimo dijo...

Pues sabes lo que hago yo? Congelo el chocolate negro 80% en cuadraditos y después de comer y a veces también de cenar me lo tomo poco a poco, deshaciéndose en la boca (así dura mucho) con el café, eso sí solo 1 cuadrito...

Cristina Abad dijo...

Sí Mariló está buenísimo, pero no sé si has notado que al tomarlo negro la sensación de saciedad es mayor. Además al tener este chocolate un índice glucémico menor que el chocolate con leche, no produce los picos de glucemia e insulina en sangre que son los que te hacen tener la ansiedad por seguir comiendo...
Si siempre has tomado chocolate con leche, notarás la diferencia al pasarte al negro
Un saludo!

Cristina Abad dijo...

Muy buena idea Anónimo!!!!

marilo dijo...

Probaré el truco de Anónima, ahora que llega el verano, con el calorcito, qué rico!

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