¿Ángeles o demonios? (II)

El café, la cerveza, la carne de cerdo,... ¿ha cambiado su valoración nutricional en los últimos años? ¿Sería bueno que estuvieran incluidos en nuestra dieta o debemos evitarlos?
Vamos a verlo...




El café

Existe controversia en cuanto a  las cantidades de café aconsejadas diariamente, pero lo que sí es cierto es que, mientras hace unos años cuando un paciente sufría de hipertensión arterial lo primero que su médico le restringía era el café, la sal y el alcohol, actualmente se ha sacado al café de este grupo al descubrir que, desde el punto de vista de la salud y en su justa medida, tiene muchos beneficios.


¿Qué nos aporta el café?

  • Es una fuente importante de antioxidantes (polifenoles), protegiendo al organismo de la oxidación celular y los radicales libres.
  • Su cafeína influye sobre el sistema nervioso aumentando la capacidad mental y la percepción cuando se consume con moderación, pues en exceso puede causar insomnio y palpitaciones.
  • Puede disminuir el dolor de cabeza al producir vasodilatación cerebral. Aumenta los efectos analgésicos de la aspirina (ácido acetilsalicílicoy cafeína se han asociado tradicionalmente en la industria farmacéutica)
  • Estudios recientes han relacionado el consumo de café con una menor probabilidad de padecer Alzheimer y Parkinson
  • La broncodilatación que produce la cafeína, mejora los procesos asmáticos y alérgicos
  • Se efecto diurético previene la formación de cálculos biliares y renales al eliminar minerales con la orina
  • Varios estudios han resaltado su efecto estimulante sobre los pacientes con depresión, mejorando su estado.
  • Los estudios sobre diabetes y café han concluido que entre 3 y 4 tazas al día pueden disminuir en un 30% el riesgo de padecer diabetes al reducir la concentración de azúcar en sangre.
  • Diferentes estudios epidemiológicos que han seguido el consumo de café en un grupo de estudio durante más de 20 años han llegado a la conclusión de que hay una relación inversa entre el consumo de café y el riesgo de muerte, sobre todo asociada a problemas cardiovasculares
Debemos tener en cuenta que el café descafeinado pierde todas aquellas propiedades beneficiosas debidas a la cafeína, aunque nunca se le elimina por completo (entre un 85-95%), pero es una buena opción cuando nos gusta deleitarnos con una buena taza de café y nos encontramos ansiosos, padecemos insomnio o cualquier otra situación contraindica el consumo de estimulantes

La cerveza

Dijo Benjamín Franklin que "la cerveza es la prueba de que Dios nos ama y nos quiere felices"... No sé cómo se tomarían esta afirmación en la América del siglo XVIII, pero las recientes investigaciones sobre esta bebida, cuyos orígenes se remontan a la civilización sumeria hace más de 6000 años, apoyan su consumo moderado por los beneficios que aporta a la salud.

Hasta tal punto ha llegado el interés por conocer y difundir las propiedades de esta bebida que en la Universidad Complutense de Madrid se ha creado el Centro de Información Cerveza y Salud. Ha quedado desterrada para siempre la mala imagen que solo consideraba a la cerveza una bebida alcohólica más, culpable para más inri de la famosa "barriguita cervecera".

Veamos resumidamente qué nos aporta la cerveza:
  • Polifenoles (antioxidantes naturales), que nos protegen frente a enfermedades cardiovasculares y reducen la oxidación del organismo, responsable del envejecimiento.
  • Fibra soluble, que no sólo evita el estreñimiento sino que contribuye también a la disminución del colesterol.
  • Minerales como silicio (reduce la pérdida de hueso y promueve la formación de colágeno), magnesio, potasio y poco sodio (lo cual es positivo si existen problemas de hipertensión).
  • Ácido fólico, además fácilmente asimilable, esencial para la vida celular y para el crecimiento y formación de nuevos tejidos.
  • Vitaminas del grupo B
  • Maltodextrinas, hidratos de carbono de absorción lenta que liberan gradualmente glucosa a la sangre impidiendo hipo e hiperglucemias reactivas. Esto hace a la cerveza óptima también para la rehidratación en competiciones de larga duración (mejor sin alcohol, claro).
Al contrario que el descafeinado del café, el eliminar el alcohol de la cerveza no le resta propiedades beneficiosas, si bien es verdad que un consumo moderado de alcohol tampoco perjudica a una persona sana. 

En cuanto al aporte calórico, la cerveza aporta mucha menos energía de lo que se cree, sólo unas 90 Kcal un vaso de 200 ml, cantidad que se reduce a  34 kcal la misma caña si la elegimos sin alcohol. Así que, esa "curvita de la felicidad"... ¿no será debida al picoteo que suele acompañar a  la cerveza?

La carne de cerdo

Hace algunos años, cuando  comenzó la preocupación sobre el colesterol y la creciente prevalencia de la obesidad entre la población, los médicos restringieron drásticamente a sus pacientes el consumo de carne de cerdo para evitar su contenido en grasas y colesterol. Lo cierto es que hay partes del cerdo, como el lomo, bastante magras y además la calidad de sus grasas es mucho mejor de lo que se pensaba.

Veamos en  la siguiente tabla comparativa, publicada por el catedrático de fisiología y nutricionista José Mataix el análisis nutricional de 100 g de carne:
                         
                       Lomo de cerdo            Ternera semigrasa            

Energía kcal                 98                              256                        
Proteína g                    20                             16.7                       
Grasa g                       2.0                             21.0                        
AGS g                         0.90                            7.77                      
AGMI g                       1.10                            8.79                        
AGPI g                        0.65                           0.75                     
Colesterol mg               58                               65                         

AGS= ácidos grasos saturados
AGMI= ácidos grasos monoinsaturados (oleico)
AGPI= ácidos grasos poliinsaturados

Vemos como el lomo de cerdo tiene menos grasas  que una ternera semigrasa y que de estas grasas la mayoría son insaturadas y, por tanto,  cardiosaludables

Para ser justos, hay que tener en cuenta que el análisis comparativo de Mataix se hace con una ternera semigrasa, que es la de más habitual consumo, pero también en la ternera hay partes menos grasas. Asímismo, la carne de cerdo que se suele consumir no es siempre el lomo, sino piezas con muchas más grasas. Luego influye mucho también la forma en que estas carnes sean cocinadas para su consumo.

 De cualquier forma, la conclusión a la que queremos llegar es que una pieza de carne de cerdo bien elegida no tiene por qué ser menos saludable que una de ternera, e incluso puede superarla.

Por otra parte, la carne de cerdo aporta proteínas de alta calidad, minerales (zinc, hierro, fósforo, sodio, potasio) y bastante mas vitaminas del grupo B  que otras carnes.




Otro aspecto importante a considerar  es la alimentación que ha tenido el cerdo, ya que si se cría con bellota y pasto de monte como el cerdo ibérico, la calidad de sus grasas será mucho mayor. Así, nuestro riquísimo jamón ibérico de bellota tiene una proporción total de ácidos grasos insaturados  mayor del 75%, haciendo que su grasa sea sin duda excelente desde el punto de vista cardiovascular. Vamos, que lo que decía Franklin de la cerveza... ¡lo aplico yo sin reparos al jamón ibérico!

Y después de este repaso... ¿no te apetece una tapita de jamón con una cañita?  ¡Todo sea por cuidar nuestra salud!



                                              

2 comentarios :

pepeyin dijo...

Lo de la carne de cerdo es muy interesante, hace mucho que no la como porque tengo colesterol. Gracias!

Cristina Abad dijo...

¡De nada, Pepeyin! Ya sabes que lo importante es elegir las piezas del cerdo más magras, como el lomo, y retirar la grasa visible antes de cocinarlo.
Un saludo

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