Seguimos creando hábitos

¿Cómo va el reto que empezamos la semana pasada? No está siendo difícil ¿verdad? Me parece que deberíamos añadir algo más para que no nos "aburramos" estos 21 días de consolidación del hábito...¿te atreves?
Llevamos ya una semana tomando nuestro vaso de agua con limón en ayunas y se me ha ocurrido que es uno de esos retos fácilmente solapable (ya sabes, en el calendario marcaremos con dos colores diferentes) con otro facilito pero que sé que va a tener más detractores: tomar una infusión a la hora de ir a dormir.


Sé que hay mucha gente que no soporta las infusiones porque yo era una de ellas hasta que, tras la cesárea de mi  hijo Alejandro, el primer alimento que me ofrecieron por ver si lo toleraba fue una infusión de manzanilla. La semana que permanecí en el hospital disfruté cada noche de la misma bebida y en esos días adquirí el hábito de tomar alguna infusión cuando me voy a dormir. No me hicieron falta los 21 días que aconsejan los expertos,  quizás  porque relacioné cada sorbito de esa manzanilla  con la felicidad que sentía por tener a mi hijo en brazos y por eso, cuando quiero adoptar un hábito nuevo, intento vincularlo con algo agradable (una sensación, un pensamiento, una imagen, un olor,...).

Tomar algo caliente antes de dormir ayuda a relajarnos y conciliar el sueño. Si además aprovechamos para crear un momento especial en el que repasemos tranquilamente los momentos buenos del día y dejemos escapar de nuestra mente las preocupaciones, el beneficio será aún mayor.

No es bueno elegir alguna infusión estimulante como el té, este lo dejaremos mejor para la primera mitad del día, pero tampoco hace falta que sea obligatoriamente de plantas relajantes; podemos decantarnos por una infusión digestiva, depurativa, descongestiva, ... según nuestras necesidades.

Vamos a ver algunas de ellas:

Infusiones digestivas

Las más populares sin lugar a dudas son la manzanilla y la menta poleo, pero también podemos recurrir al tomillo, ajedrea, anís estrellado, hinojo, hierbabuena, ortiga, hierba luisa, anís verde, perejil,... Si buscamos favorecer al hígado con una mejor digestión de las grasas podemos elegir el boldo y la alcachofa.

Estas plantas suelen venir combinadas de forma que mejoran su sabor y sus propiedades entre las que se incluyen impedir la formación y favorecer la eliminación de gases (efecto carminativo), reducir el dolor abdominal (efecto antiespasmódico gástrico e intestinal), protector frente a gastritis y úlceras gástricas, favorecer las digestiones lentas de las grasas (efecto colerético).

Infusiones depurativas

Entran en este grupo infusiones de plantas diuréticas y favorecedoras del funcionamiento del hígado que ayudan a eliminar toxinas como son cola de caballo, diente de león, zarzaparrilla, apio, marrubio, alcachofa,... No es correcto llamar a estas infusiones "adelgazantes" ya que no es esta su misión a pesar de lo beneficiosa que pueda ser la eliminación de toxinas del organismo. Las infusiones no adelgazan por sí mismas pero son un importante aliado a la hora de perder peso.

Infusiones relajantes

Las hay tranquilizantes como la valeriana, la lavanda, la tila y el espino albar e inductoras del sueño como la amapola de California, la amapola común, el lúpulo y la pasionaria. Incluso un remedio tan al alcance de todos como una infusión de hojas de lechuga es un eficaz remedio contra la ansiedad y el nerviosismo.

Existen infusiones mixtas que favorecen el descanso nocturno y la relajación, déjate aconsejar por un especialista según tus síntomas (despertares nocturnos, sueño ligero, dificultad para conciliar el sueño,...).No es aconsejable tomar las plantas inductoras del sueño de forma continuada, sino en los períodos en que por mayor estrés el sueño se vea alterado y se hagan necesarias. Las tranquilizantes se pueden tomar incluso durante el día (cada uno debe valorar el efecto que ejerce en su sistema nervioso) para llegar a la noche más relajados.

Infusiones descongestivas

Cuando nos pilla el resfriado o la alergia e intentar respirar acostado se convierte en una pesadilla, prueba una infusión que contenga menta y eucalipto. Si además la endulzas con un poco de miel, suavizarás la garganta y aliviarás el molesto picor que acompaña a la rinitis y la congestión.

Estas son sólo un pequeño ejemplo de la gran variedad de infusiones que podemos encontrar en farmacias, parafarmacias y herbolarios (eso sí, te aconsejo comprar las plantas debidamente etiquetadas, no a granel), así que anímate a probarlas porque suelen ser infusiones mixtas a las que se han añadido menta, regaliz o aromas de frutas para mejorar su palatabilidad. Seguro que hay varias que te agradan aunque nunca hayas sido "de infusiones" y cuando compruebes sus beneficios, te acabarás de convencer.

 Inténtalo y ¡súmate al reto!

2 comentarios :

malena dijo...

Con el vasito de agua me va muy bien (bueno, nos va, que se han apuntado mi marido y mi hija!, y ahora tenemos un calendario con triples cruces!)... pero no soy muy de infusiones, la verdad...
Prbaré un par de días, a ver... es que no me gustaría despertarme a medianoche para ir al baño, jeje!!

Cristina Abad dijo...

Muy bien Malena, sobre todo lo de hacerlo en familia...;)
Lo de las infusiones es cuestión de probar, ya te digo que hoy en día hay multitud de variedades y sabores. Para no tener que levantarte por la noche, tómala un poco antes de acostarte...en la sobremesa de la cena, a ver si así te evitas despertarte. Ya me contarás!!

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