Lo prometido es deuda: ¡a por un nuevo reto!

Todos sabemos que hay que comer cinco veces al día y no saltarse comidas ¿verdad? Pero ¿alguien lo hace con regularidad o seguimos abandonándonos al  frenético ritmo de vida que nunca nos deja tiempo para ocuparnos de nosotros mismos?

Reconozco que éste es más complicado de conseguir que los hábitos que hemos ido adquiriendo desde que nació este blog, sobre todo si ya tienes otros malos hábitos muy arraigados, pero...¡¿quién dijo miedo?! La RAE define reto como "desafío, cosa difícil que alguien se propone como objetivo", por lo que no tiene sentido que aspiremos a lo fácil; eso no sería un verdadero reto ¿no crees?

 Ya sabes que "de cobardes no hay nada escrito" así que...¡apúntate al reto!



Uno de los mayores errores que cometemos a la hora de alimentarnos es la mala distribución de las comidas a lo largo del día. Es una de las preguntas obligadas en consulta y las respuestas son del tipo: "estoy liado todo el día; tomo un café al salir de casa y almuerzo cuando vuelvo a las 5 o 6 de la tarde" o "como estoy intentando adelgazar, sólo hago una comida al día" o "el estrés hace que  no sienta hambre hasta la noche, cuando llego a casa, y entonces suelo darme atracones",...

Comer cinco veces al día y no saltarse ninguna de estas colaciones es un hábito que deberíamos adquirir desde la infancia, ya que con un gesto tan sencillo hacemos un gran bien a nuestra salud y evitamos el peligro de caer en desórdenes alimenticios.

Vamos a ver algunas ventajas de este hábito saludable para que te lances hacia tus 21 días de reto con ganas:

  • Una idea totalmente equivocada es la de que a menor número de comidas diarias, mayor adelgazamiento. Cuando nuestro cuerpo está sin recibir nutrientes durante un período largo de tiempo entra en lo que llamamos "modo reserva de energía", es decir, intenta consumir lo mínimo porque no tiene asegurado el aporte. Además, cuando al final comemos, se activa el "modo almacenaje", por el que el organismo almacena la mayor cantidad posible de alimentos en forma de grasas ante la previsión de un nuevo período de carencia. Esta disminución del metabolismo unida a la facilidad adquirida para almacenar grasas, es lo que acaba llevando a problemas de sobrepeso y obesidad.
  • En cambio, si nuestro cuerpo está acostumbrado a recibir pequeñas dosis de alimento cada pocas horas, sin llegar nunca a períodos de carestía, "sabe" que no tiene necesidad de almacenar reservas ni de disminuir el gasto calórico, por lo que el balance energético será mucho más positivo para nosotros.
  • Ten también en cuenta que el consumo energético debido a la digestión y metabolización de los alimentos aumenta si comemos varias veces al día, y , por si fuera poco, evitamos la sobrecarga que sufren órganos como el hígado o el páncreas cuando la ingesta de grasas o azúcares respectivamente es excesiva en un corto período de tiempo. Como es lógico, facilitaremos el proceso digestivo y evitaremos, digestiones pesadas, reflujos, acidez, etc.
  • Por otra parte, los períodos prolongados de ayuno a lo largo del día dan lugar a bajo rendimiento físico e intelectual. Nuestra productividad se verá tremendamente mejorada, ya estemos estudiando, trabajando o haciendo alguna actividad física, si hacemos un reparto adecuado de la ingesta diaria.
  • Cuando nos saltamos comidas , el hambre y la ansiedad hacen que, cuando por fin vamos a comer, no elijamos bien los alimentos ni en cuanto a calidad, pues nos atraerán aquellos que nos suban el nivel de glucosa en sangre rápidamente (hidratos de carbono de absorción rápida) ni en cuanto a cantidad, ya que comeremos de forma desmesurada.
  • Si no dejamos que pasen más de 4 horas entre comida y comida, mantendremos estables los niveles de glucosa en sangre y  evitaremos los picos de insulina que tan perjudiciales son para nuestra salud (acumulación de grasa, hipoglucemias reactivas, desarrollo de diabetes,...)
Ya sabes que con cinco comidas nos referimos a tres principales (desayuno, almuerzo y cena) y dos tentempiés  (a media mañana y a media tarde). No vamos a entrar en este reto en el contenido de cada comida, ya que nos vamos a centrar sólo en repartir los alimentos que consumimos diariamente en cinco raciones, pero una buena opción para los tentempiés de media mañana y media tarde podría ser  una pieza de fruta, un yogur, un bocadillo pequeño, unas lonchas de embutido,... Cada cual debe hacer su elección según sus necesidades nutricionales personales.

Creo que lo primero que podrías hacer es buscar huecos en tu jornada para encajar estas cinco comidas, intentando que el tiempo que dediques a ellas no esté compartido con actividades relacionadas con el trabajo. Aprovecha para tener unos minutos de desconexión que te vendrán muy bien para retomar tus actividades con más ganas. Piensa que el tiempo que vas a ocupar en tomar una fruta o un yogur no va a hacer que adelantes trabajo o estudio por compaginar las dos actividades. Lo mismo ocurre con hacer una pequeña parada al mediodía para almorzar, lo cual no quiere decir perder 2 horas entre desplazamientos y almuerzo que harán que nuestra jornada laboral se tenga que alargar más de lo deseado. Una comida ligera, para que no nos produzca la incómoda somnolencia de la sobremesa, realizada cerca del trabajo o en nuestra misma empresa (pero no en nuestro puesto de trabajo), incluso podemos llevar nuestro almuerzo de casa, renovará nuestra energía y aumentará la productividad posterior, por lo que no será tiempo perdido, sino bien invertido.

Quizás hace tiempo que tienes adoptado este saludable hábito pero, si no es así, anímate y empieza a tachar días en el calendario. Creo que el bienestar que vas a sentir hará que el comer 5 veces al día sea pronto uno de esos hábitos que te acompañará el resto de tu vida. ¡Cuéntame si te apuntas o si ya lo tienes superado...!

PD: ¡¡Continúa con los buenos hábitos que hemos adquirido relacionados con el agua!!

4 comentarios :

Anónimo dijo...

Cristina, me apunto. Voy a seguir sus consejos desde ya mismo. Hace un rato me levanté del ordenador (trabajo en casa sobre temas finacieros), me tomé un zumito de naranja, y me desconecté de la máquina. Y luego de leer sus primeros artículos me encuentro mejor.

Gracias y un afectuosos saludo.

Carlos M.

Cristina Abad dijo...

Gracias a ti, Carlos

malena dijo...

Ja, ese ya lo hago bien! Bueno, casi, lo de las 5 comidas sí, lo de desconectar del trabajo....
Voy a intentarlo, la verdad es que si dejo de trabajar durante 5 min no va a pasar nada grave, no??? (bueno, no soy controladora aérea, claro!)
Grcias!

Cristina Abad dijo...

Vaya Malena, y si paras 10 minutos tampoco, que seguro que luego lo recuperas al empezar con más ganas
Saludos

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