Si engordas comiendo fuera, la culpa es de la carta y de la camarera (I)

Si cuando salís a comer fuera de casa siempre elegís las opciones  más calóricas, más grasas o menos sanas en general, no os preocupéis porque no es culpa vuestra: la culpa según las últimas investigaciones realizadas en Estados Unidos la tiene la carta del restaurante o el aspecto de  la camarera que os sirve, o incluso puede que ambos a la vez se hayan aliado para arruinar vuestra alimentación de toda la semana.

¿Queréis volver de la comida dominguera sin ningún remordimiento? Pues acompañadme...




 Cuando propongo una dieta en consulta, una de las preguntas que invariablemente surge es "¿Qué hago si salgo a comer fuera?" Al principio, se me escapaba la complicación de este tema porque la verdad es que siempre que he comido fuera de casa, a no ser que el menú estuviera preestablecido, podía elegir platos acorde con el tipo de alimentación que me interesara. Incluso si no podía elegir qué pedir, sí que podía elegir qué comer de lo que me sirvieran en el plato (sin quedar mal con los anfitriones, claro).

Pero recientemente me he dado cuenta  que no es asunto baladí, pues incluso en Universidades con tanto renombre en el campo de la investigación como la de Duke, en Carolina del Norte, han dedicado tiempo y recursos a estudiar el tema ¿Quieres saber a qué conclusiones han llegado?


El profesor de Marketing y Psicología de la Universidad de Duke, Gavan Fitzsimons, se preguntaba por qué
por qué engordar comiendo fuera?
al comer en un restaurante la mayoría de los comensales elegían los platos más calóricos y menos saludables y para ello realizó dos estudios cuyas conclusiones no sé si no acabo de entender o de compartir, o de ambas cosas a la vez... A ver qué opináis vosotros.


El primer estudio se titula "Cuando la sola presencia de una opción saludable conduce a una decisión no saludable" y consistió en presentar a 183 personas los menús de dos restaurantes y ver lo que elegían. Los resultados mostraron  que el 37%  de ellas eligieron hamburguesa con bacon y queso  del menú "saludable", que ofrecía también las opciones de sandwich de pollo y sandwich vegetal, mientras que sólo el 17% elegía esa misma hamburguesa cuando en el menú se presentaba junto a sandwich de pollo frito o sandwich de pescado.

No seguimos la dieta fuera de casaHasta aquí, los resultados del experimento no me llegaron a sorprender, pero sí lo hizo la conclusión a la que llegó  Fitzsimons:  "la mera presencia de un plato saludable en un menú nos impulsa y nos da vía libre para pedir otras opciones menos saludables y más calóricas". Ante esto me quedé perpleja, pues para mí la conclusión estaba clara y era totalmente diferente: en el menú menos saludable había más opciones calóricas (= apetecibles para los sujetos) entre las que elegir y por eso sólo un 17% se decantaron por la hamburguesa de bacon y queso (también el sandwich de pollo frito tendría buena pinta y seguro que el pescado de la tercera opción no estaba preparado al vapor...). Sin embargo, puede que un sandwich vegetal y otro de pollo "no frito" no presentaran para las personas del estudio el mismo atractivo y fue ésto lo que aumentó el tanto por ciento de individuos que se decantó por la hamburguesa... Por otra parte, si añado el dato de que los sujetos del experimento eran 183 estudiantes y que todos sabemos que ni la edad ni las tendencias nutricionales americanas los inclinarían hacia la elección de un plato ligero...

El investigador atribuyó sin embargo los resultados, no a mi insulsa y poco innovadora (aunque lógica, eso sí) explicación, sino a un fenómeno al que denominó "Cumplimiento indirecto del objetivo" que consiste en que "debido a la presencia de la opción saludable en el menú ya se obtiene el objetivo de alimentación saludable, incluso aunque la elección final no haya sido la más saludable del menú" (sí, puedes leerlo otra vez, yo también lo necesité...)

De todas formas, nada más lejos de mi intención que corregir a un investigador de la Universidad de Duke; quizás la campaña de McDonald´s incluyendo en sus menús opciones más saludables como las ensaladas o la fruta no sea más que una esmerada e intrincada estrategia de marketing para hacernos elegir las Big Mac y los McFlurry, haciéndonos sentir a la vez que estamos cumpliendo con el objetivo de "alimentación saludable"...

Si esto no te acaba de convencer como excusa  y quieres tener más datos científicos para justificar que nos saltemos la dieta cuando comemos fuera de casa, aún tenemos un segundo experimento del mismo investigador con el sugerente título "¿Podría una camarera con sobrepeso hacerte comer más?" , pero creo que lo vamos a dejar para la próxima entrada del blog, ya que me he alargado demasiado con ésta y quiero que "digieras" bien este peliagudo estudio y sus conclusiones. Además, me espera la bici elíptica... aunque... como he visto por la ventana a un vecino haciendo footing creo que mi mente por fin  empieza a captar la esencia de la teoría de Fitzsimons sobre el  "cumplimiento indirecto del objetivo" y... ¡me voy a tumbar a leer un rato al sol!  ;)

¡Continuamos en el próximo artículo!

2 comentarios :

malena dijo...

jajaja, pues no me he enterado de nada!
O sea que lo q dice ese señor es que como en la carta hay una opción saludable nos decimos que estamos comiendo en un sitio de "comida sana" y eso nos permite elegir lo que queramos?? (aunq sea la opción "no saludable"!!!)
q complicado eso de la psicología inversa!!!

Cristina Abad dijo...

Pues parece que sí, Malena, mucho más complicado que pensar que al tener más opciones "populares" entre las que optar, los % se reparten más...
Un saludo

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