¿Quieres ser diabético?

Cuando escribo esto se está celebrando el Día Mundial de la Diabetes. No sé si "celebrando" es la palabra más adecuada para referirse a una enfermedad cuya prevalencia aumenta día a día y que disminuye considerablemente la esperanza de vida de los que la padecen, quedémonos con que es un día para intentar que conozcamos algo más sobre esta patología, sus consecuencias y, sobre todo, su prevención.

Así que, vamos a ello: ¿has calculado alguna vez tu riesgo de padecer diabetes? Si tu respuesta es no, creo que ya es hora de que lo hagas.

¿Me acompañas?




Sin entrar a marearnos con cifras, sólo os diré que se calcula que en España un 14% de la población sufre diabetes y que, de este porcentaje, un 43% no está diagnosticado, es decir, que no sabe que tiene la enfermedad y por tanto no está poniendo remedio para que derive en fatales consecuencias como ceguera, daños renales que pueden acabar en diálisis, amputación de miembros e incluso la muerte. Canarias, la comunidad donde vivo, ostenta además el dudoso honor de ocupar uno de los primeros puestos en el ranking de mortalidad por diabetes de toda España.

Las que hemos nombrado son consecuencias que todos relacionamos enseguida con una diabetes mal tratada, pero hace ya algunos años que numerosos estudios apuntan a  que los enfermos de diabetes son también más propensos a sufrir deterioro mental, hasta tal punto que se duplican los riesgos de padecer demencia y enfermedad de Alzheimer.

Lo más sangrante es que la diabetes tipo 2 (ya sabes que la tipo 1 aparece en la juventud y sus causas no están bien definidas aún) es, no sólo fácil de diagnosticar sino, lo más importante, fácil de prevenir.

¿Por qué estamos entonces dejando que la diabetes 2 se convierta en una de las mayores causas de invalidez y muerte en nuestra sociedad? Parece ser que por no ser capaces de hacer sencillos cambios en nuestro estilo de vida, cambios que seguramente ya sospecháis cuáles son ¿verdad?

Pero centrémonos en ti: ¿sabes cuál es tu riesgo de padecer diabetes tipo 2?


Con el test FINDRISK podrás calcular de forma sencilla tu probabilidad de padecer diabetes tipo 2 en los próximos años, aunque ten siempre en cuenta que este tipo de test no sustituye nunca ni el diagnóstico ni los consejos de tu médico. Puedes pinchar en este enlace y realizar el test. Te espero.

¿Qué tal? ¿Eres de los afortunados que han obtenido una puntuación menor de 7? ¡Felicidades! pero no te duermas en los laureles, date cuenta que este riesgo bajo que has obtenido por tu situación actual aún indica que 1 de cada 100 personas con un riesgo similar al tuyo desarrollará la enfermedad en los próximos 10 años... Seguro que no quieres ser ese 1% ¿verdad?

Si has superado el 7... ¡espabila! En tus manos puede estar "despistar" a esa enfermedad a la que tan fácil le estamos poniendo que nos atrape en sus redes.

¿Son evitables los factores de riesgo?


En general podríamos decir que los principales factores de riesgo de padecer diabetes tipo 2 son:


    perimetro abdominal
  • Edad superior a 45 años
  • Antecedentes familiares de diabetes
  • Índice de masa corporal superior a 25
  • Perímetro de cintura superior a 88 cm en mujeres y 102 cm en hombres
  • Sedentarismo
  • Hipertensión arterial
  • Hipercolesterolemia (colesterol en sangre elevado)
  • Mujer que a dado a luz u hijo con más de 4 kg de peso
  • Mujer que ha padecido diabetes gestacional
Está claro que sobre algunos de estos factores no podemos actuar: no podemos cambiar nuestra edad (¡qué más quisiéramos!) ni la familia en la que hemos nacido (¿añado también "qué más quisiéramos"? jeje). 

Una vez hemos padecido diabetes gestacional y/o hemos tenido un niño  que ha dejado sin usar toda la preciosa ropita de "primera puesta" que con tanta ilusión habíamos preparado, nada podemos hacer tampoco para que estos factores no aumenten nuestro riesgo de desarrollar diabetes, pero, en algunos casos, aún reconociendo la influencia genética,sí que podíamos haberlo hecho tomando las medidas adecuadas antes y durante el embarazo. 

Lo que ya no tiene excusa es que "nos dejemos de ir", como dicen por mi tierra andaluza, y factores de riesgo totalmente controlables como son la obesidad y el sedentarismo (íntimamente relacionados también en la mayoría de los casos con otro factor de riesgo, la hipertensión arterial) se traten como una inesquivable maldición con la que nos ha tocado vivir y contra la cual nada podemos hacer.

No te conviertes en  diabético "de un día para otro"


Como con cualquier otra enfermedad, no te acuestas una noche perfectamente sano y te levantas al día siguiente padeciendo diabetes 2. Esta claro que todo lleva un proceso y el problema en este caso es que no vamos a tener síntomas como dolor, fiebre o sarpullidos  que que nos avisen de que nuestros niveles de azúcar están llegando a niveles peligrosos. Mientras no se nos diagnostique, nuestro organismo estará sufriendo en silencio las consecuencias irreversibles de convivir con la hiperglucemia.

Mientras la mayoría de nuestros coches son capaces de avisarnos con señales luminosas y/o sonoras (a veces demasiado insistentes, la verdad) de que se nos ha fundido un foco o de que tenemos bajo el nivel de aceite, el cuerpo humano, con toda su perfección, aún no es capaz de avisarnos, por ejemplo, de si la glucosa en sangre rebasa los límites saludables. Pero en realidad esto no es un fallo, pues un organismo sano tiene los mecanismos necesarios para inmediatamente superar este y otros muchos contratiempos sin necesidad de encender alarmas en nuestra mente consciente (ojalá el coche fuera capaz de cambiar sólo la bombilla o el aceite sin dar la lata...).

Así, cuando el azúcar en sangre sube, el páncreas recibe la orden de descargar la hormona insulina, que será la encargada de hacer que esa glucosa circulante pase a las células para ser utilizada como combustible o almacenada en forma de glucógeno o grasa.


Funciones de la insulina
El primer problema aparece cuando nuestro páncreas produce adecuadamente insulina pero las células de músculos, tejido adiposo e hígado no son capaces de responder adecuadamente a ella retirando el exceso de azúcar de la sangre; es lo que se conoce como resistencia a la insulina. Aunque esta resistencia puede estar causada por hormonas, consumo de esteroides, problemas del sueño como la apnea o hábito tabáquico, lo cierto es que los expertos coinciden en que las principales causas de la resistencia a la insulina son el exceso de peso y el sedentarismo.

Cuando los receptores de insulina de la célula no responden a la misma no se abren los canales para que entre la glucosa (Imagen: Wikipedia)

¿Cómo responde el organismo cuando percibe que no bajan los niveles de azúcar en sangre? Se envían señales al páncreas para que produzca más insulina con la que compensar la resistencia de las células a utilizarla. Mientras las células beta de este órgano puedan cumplir con el exceso de demanda se podrán ir controlando a duras penas los niveles de azúcar en sangre, pero cuando estas células empiezan a dañarse ante la alta exigencia, aparecen la prediabetes y la diabetes.

Esto no quiere decir que todas las diabetes tipo 2 comiencen con una resistencia a la insulina, pero la existencia de esta condición predispone claramente a desarrollar la enfermedad y, lo repito aún a riesgo de parecer pesada, sus principales causantes son el exceso de peso y el sedentarismo.

¿Qué podemos hacer?


Una vez el médico nos diagnostica resistencia a la insulina o prediabetes, existen dos líneas de actuación para intentar evitar que desarrollemos una diabetes tipo 2: una que le corresponde exclusivamente al facultativo y que trata de controlar los niveles de azúcar con medicación hipoglucemiante y otra que recae en nuestras manos, pues supone cambiar nuestro estilo de vida hacia otro más saludable. En cuanto a esto, organismos como la American Diabetes Asociation y el National Institute of Diabetes Digestive and Kidney Diseases coinciden en que, de las dos medidas, la que tiene una mayor efectividad en la prevención de la diabetes es el cambio de hábitos de vida.

cambio de hábitos

No es necesario que empecemos con cambios drásticos, sobre todo porque va a ser difícil que consigamos mantenerlos. Tomar medidas sencillas como las que intento transmitiros en este blog para comer mejor y aumentar la actividad física producirán sin duda efectos positivos en nuestro riesgo de padecer diabetes, a la vez que mejoran nuestra salud general, nuestra energía y, de rebote, nuestro estado de ánimo. Anímate y empieza a cambiar hábitos como te propongo en estos artículos del blog o apúntate a nuestros retos mensuales. ¡Cualquier cambio, por pequeño que sea, dejará ver  sus resultados!

Puedes repasar aquí cómo enfrentarte a fiestas como las navideñas cuando tienes que controlar el azúcar y aquí cómo comportarte ante el alcohol si eres diabético.También encontrarás información muy útil y práctica en las webs Fundación para la Diabetes,  Sociedad Española de Diabetes y Federación de diabéticos Españoles.

En definitiva, tanto si ya eres diabético como si sospechas después de leer este artículo que podrías serlo en un futuro no muy lejano, empieza a actuar mejorando tu estilo de vida ¡Está en tus manos!



Reconocimientos



4 comentarios :

Ana dijo...

Gracias Cristina,
una vez más tu publicación suena profesional y positiva, muy positiva.
Tenemos que cuidarnos, cada semana concluyo que por una o por otra razón tenemos que cuidar lo que comemos y lo que hacemos con nuestro cuerpo.
Muchas gracias

Robin Hood dijo...

¿Quién en su sano juicio querría ser diabético?

Artículo muy interesante.

Es cierto que la hipertensión arterial y la diabetes son enfermedades silenciosas, pero igual que llevamos el coche a las revisiones y a la ITV, también nosotros deberíamos hacernos ese famoso chequeo médico anual.

Tengo muchos de los factores de riesgo y ahora mismo tengo la diabetes controlada (mi médico dice que no soy diabético, pero a veces he tenido algo elevados los níveles de azúcar y sé que estoy cerca de ser diabético si no me cuido).

Tengo que agradecer a Cristina todos los esfuerzos que hace para que baje de peso y lleve una vida más saludable. Gracias a ella y a la dieta que me ha puesto y a sus consejos, estoy más flaco que hace diez meses y hago una vida más sana; aunque he de reconocer que no soy buen paciente y muchas veces me cuesta hacer lo correcto (pero no me rindo y sigo en la lucha).

Cristina Abad dijo...

Y sigue así "Robin Hood", que verás como lo consigues...¡hasta el miércoles!

Cristina Abad dijo...

Gracias siempre a ti, Ana, y a todos los que me seguís!!

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