Si quieres mejorar tu salud, ¡sé proactivo!

Sabemos que queremos cambiar, hace tiempo que lo sabemos... Nuestra salud se resiente por el estilo de vida que llevamos... Cada noche nos acostamos pensando "mañana empiezo..." y cada mañana nos levantamos aplazando de nuevo los cambios con excusas improvisadas que ni nosotros creemos...

Como dijo el filósofo francés  Le Bon, "Las voluntades débiles se traducen en discursos; las fuertes en actos", así que vamos a aplicarnos el cuento: ¡seamos proactivos!


Alberto Pena define la proactividad en su libro "Gestiona mejor tu vida" como "la actitud y predisposición a tomar el control efectivo de todos los aspectos de tu vida para lograr, mediante la iniciativa, la anticipación y la acción, unos resultados positivos y beneficiosos tanto en el ámbito personal como profesional".


Siempre que queremos conseguir algo, es imprescindible dar el salto del pensamiento a la acción: hay que ser proactivo y no reactivo. Como dijo Samuel Johnson: "No esperes a que llegue tu barco: nada hacia él"

La proactividad implica  enfrentarse a los problemas y dificultades para emprender la acción, actuar con diligencia, anticiparse, moverse, cambiar,... y todo esto con actitud positiva, constructiva y entusiasta. Muchas veces la pasividad, la apatía, la pereza, el negativismo y la crítica destructiva van consumiendo nuestros días sin que nos animemos a comenzar a cambiar esa situación en la que nos encontramos inmersos, con la consecuencia de que cada vez el agujero se va haciendo más profundo y encontramos más excusas para decirnos "no puedo".

Pero yo te digo que sí puedes: sí puedes ser esa persona activa y alegre que fuiste un día; sí puedes volver a alcanzar ese peso en que te encontrabas ágil y vital; sí puedes cambiar tu forma de alimentarte adoptando hábitos sanos; sí puedes retomar esa actividad física que hace unos años te hacía sentir tan bien o apuntarte a esas clases de baile a las que nunca has ido por pereza o vergüenza; sí puedes hacer que en tu próxima revisión el médico se asombre de cómo ha mejorado tu analítica, o tu espirometría o tu prueba de esfuerzo; sí puedes hacer que tus amigos y familiares al verte exclamen lo bien que te ven,...¡Sí puedes!



"Pero ¿cómo?", me dirás, "si ya lo he intentado muchas veces sin éxito"... Dice un proverbio Zen "Muévete y el camino aparecerá", y no hay mayor verdad: muévete, pasa a la acción. Vayamos poco a poco viendo estos 5 pasos:
  1. Plantéate en serio tus objetivos, que deben ser posibles (no quieras ser atleta olímpico en dos meses), concretos (no digas sólo "quiero tener más salud") y medibles (así sabrás si los vas cumpliendo). Es mejor que los escribas, al menos a mí me funciona mejor, parece que las ideas se aclaran al pasarlas al papel.
  2. De esos objetivos, elige uno. Empieza por uno sencillo y enfócate en él, ten en cuenta que "Si no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos serán desfavorables" (Séneca)
  3. Intenta imaginar cómo serás cuando alcances ese objetivo; a esto se le llama visualización y es una forma de motivarte y de darte cuenta de cuánto y por qué quieres conseguirlo.
  4. Si alguna vez lo has intentado y no lo has conseguido, párate a pensar dónde ha estado el error para no volver a cometerlo.
    Quizás no tenías muy claro lo que debías hacer, por ejemplo, para perder esos kilos, regular el azúcar o bajar el colesterol; en este caso infórmate con el personal sanitario adecuado sin dejarte llevar por falsas promesas de las que proliferan en la red. Puede que te haya fallado la motivación o te hayas aburrido; el consejo periódico de un especialista puede ayudarte mucho en estos casos. A mi me gusta que las consultas de revisión sean semanales, porque se consigue un trato muy cercano, resolver todas las dudas e ir adaptando los planes de acción a la situación particular de cada persona.
  5. Una vez tengas claro lo que debes hacer...¡hazlo! Pero hazlo con alegría y sin quejas, teniendo en mente tu meta y siendo consciente de que a cada paso estás un poquito más cerca de ella.


¿Qué me dices? ¿Te animas a ser proactivo?

1 comentario :

Rodrigo Ariel dijo...

¿Quieres ser más proactivo?

La proactividad conlleva un diálogo interno posi­tivo con nosotros mismos, una respuesta madura, bien pensada, coherente y con sentido común, con auto­control y desde nuestra libertad de acción y elección. En definitiva, la proactividad es la conducta que ejercemos en función de nues­tras decisiones tomadas con calma, cordura y prudencia. Por el contrario, la reactividad con­siste en ejercer nuestra conducta en función de los acontecimientos externos. En este caso, son las demás personas y las circunstancias del momento las que deciden por nosotros. Así, las personas proactivas se ocupan pero no se preocupan, son generadoras de energía positiva y, como consecuencia, cada vez am­plían más el círculo de su influencia mien­tras reducen el de sus preocupaciones. Y las reactivas se preocupan pero no se ocupan, se descargan a sí mismas de energía positiva y también descargan de energía positiva a los demás. Y para colmo, generan energías nega­tivas. Por eso las preocupaciones, los miedos y las angustias llegan a reducir al mínimo su círculo de influencia.

http://psicologia-terapias.blogspot.com.ar/2013/09/quieres-ser-mas-proactivo.html#.UjOb-dIz1Q4

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